El cierre de 2025 encuentra al sector de transporte y logística en Colombia operando bajo un escenario de alta exigencia y transformación constante, impulsado por el crecimiento sostenido del comercio electrónico, la digitalización de las operaciones y la reconfiguración regional de las cadenas de suministro.
La combinación entre temporadas de alta demanda, la expansión de los canales digitales y la preparación anticipada de la operación para el primer trimestre de 2026 ha llevado a que la logística deje de funcionar bajo picos aislados y pase a un modelo de operación continua. En este contexto, el transporte terrestre mantiene su papel como columna vertebral del movimiento de mercancías, mientras las empresas ajustan sus estrategias para responder a mayores volúmenes, exigencias de trazabilidad, compromisos ambientales y un entorno global marcado por la volatilidad.
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De acuerdo con el análisis del sector, cinco tendencias concentran los principales cambios que están redefiniendo el transporte y la cadena de abastecimiento en el país: la consolidación del comercio electrónico como motor de la demanda logística, la aceleración de la digitalización, la incorporación de criterios de sostenibilidad, el fortalecimiento de la resiliencia operativa y el impacto del nearshoring en la configuración de nuevos corredores logísticos. Así lo señala Juan Aderman, Head de Transporte para Latinoamérica de DHL Supply Chain, al evaluar el comportamiento del mercado en los últimos meses del año.
Comercio electrónico: el principal impulsor de la demanda
El avance del comercio electrónico continúa siendo el mayor factor de presión sobre el transporte y las cadenas de suministro en Colombia. Las campañas de descuentos, la anticipación de compras y la consolidación de hábitos digitales han incrementado el número de pedidos y acelerado la rotación de inventarios en todo el territorio nacional.
Según el informe global de DHL sobre eCommerce, el comercio social alcanzará un valor cercano a los USD 2 billones en 2025. En este escenario, Latinoamérica concentra el 26 % de las plataformas digitales y Colombia representa el 34 % de esa participación, ubicándose entre los mercados de mayor crecimiento en la región.
Este dinamismo no solo eleva los volúmenes transportados, sino que transforma los procesos logísticos. La mayor frecuencia de despachos, la demanda permanente de última milla y los tiempos de entrega más exigentes han llevado a los operadores a fortalecer sus centros de cross-docking, ampliar la distribución urbana y optimizar los modelos de ruteo, especialmente en zonas de alta congestión.
A ello se suma la operación simultánea de sectores como consumo masivo, retail, salud, farmacéutico y tecnología, que mantienen flujos constantes de abastecimiento. Esta superposición de demandas obliga a una coordinación más precisa entre cargadores, transportadores y operadores logísticos, en un entorno donde la capacidad debe ajustarse de forma casi diaria.
Digitalización y sostenibilidad: ejes de la eficiencia operativa
La digitalización se consolida como una de las transformaciones más visibles del transporte de mercancías al cierre de 2025. La necesidad de anticipar contingencias, optimizar recursos y ofrecer mayor visibilidad a los clientes ha acelerado la adopción de tecnologías basadas en datos en tiempo real.
El seguimiento de envíos, la gestión inteligente de rutas y el análisis del desempeño de las flotas se han convertido en herramientas clave para la toma de decisiones. Hoy, la eficiencia operativa no depende únicamente de la experiencia en campo, sino de la capacidad de procesar información y convertirla en acciones concretas sobre la operación diaria.
En este marco, DHL Supply Chain ha fortalecido su operación terrestre en Colombia mediante una Control Tower nacional, integrada a su red latinoamericana, que permite una visión centralizada de rutas, tiempos de entrega, consumo energético y desempeño de flotas, facilitando la detección temprana de desviaciones y la optimización de recursos.
La digitalización avanza de la mano de la sostenibilidad, que en 2025 dejó de ser un componente reputacional para convertirse en un factor operativo. El aumento del movimiento de carga y el uso intensivo de flotas han obligado a las empresas a buscar un equilibrio entre eficiencia y reducción de emisiones.
La incorporación de flotas eléctricas, híbridas, a gas e hidrógeno ha ganado terreno en sectores como consumo masivo, retail, salud y farmacéutico. Estas decisiones se apoyan en herramientas de monitoreo que permiten medir la huella de carbono por trayecto y ajustar el consumo de combustible de manera más precisa.
Resiliencia y nearshoring redefinen las cadenas de suministro
La resiliencia operativa se ha consolidado como una prioridad para el sector logístico colombiano en un entorno marcado por la incertidumbre económica, las disrupciones en el transporte y los cambios en los patrones de consumo. Frente a este panorama, las empresas han fortalecido su capacidad de anticipación y respuesta para garantizar la continuidad del abastecimiento.
La planeación flexible, la diversificación de rutas y la colaboración con transportadores locales se han convertido en herramientas clave para mitigar riesgos asociados a cierres viales, congestión urbana o restricciones de movilidad. De acuerdo con análisis de DHL Supply Chain, el 73 % de los líderes de supply chain prioriza esquemas de dual sourcing como mecanismo para reducir la exposición a disrupciones globales.
El intercambio de información en tiempo real entre operadores, clientes y aliados logísticos también ha fortalecido la capacidad de reacción del sector, permitiendo ajustes oportunos en la capacidad de transporte durante los períodos de mayor presión operativa.
En paralelo, la reconfiguración global de las cadenas de suministro continúa impactando la logística regional. Las estrategias de nearshoring, orientadas a acercar la producción a los mercados de consumo, están impulsando nuevas inversiones en infraestructura, transporte terrestre y centros de distribución en América Latina.
En Colombia, este fenómeno se refleja en un mayor flujo de carga en los corredores que conectan el interior del país con los puertos de Cartagena, Buenaventura y Barranquilla, así como en el crecimiento de zonas francas y parques industriales en regiones como Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca.
La automatización de procesos aduaneros, la adopción de tecnología y los acuerdos transfronterizos están configurando una red logística más integrada. Por su ubicación estratégica y el avance de su infraestructura, Colombia se consolida como un nodo relevante dentro de las estrategias de nearshoring, atrayendo operaciones que buscan combinar cercanía a los mercados, eficiencia operativa y sostenibilidad.
En conjunto, estas tendencias delinean un escenario en el que el transporte terrestre y la cadena de abastecimiento operan bajo una lógica de continuidad, datos y adaptación permanente, en un cierre de 2025 donde la coordinación entre actores sigue siendo un elemento clave para sostener la operación diaria del sector logístico colombiano.
Fuente: Portafolio
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.











