El incremento del salario mínimo legal vigente para 2026 está reconfigurando la estructura de costos del sector logístico y de transporte en Colombia, una actividad caracterizada por su alta dependencia de mano de obra. En esta industria, cerca del 90 % de los trabajadores percibe ingresos cercanos al salario mínimo, lo que convierte cualquier ajuste en un factor de impacto directo sobre la operación.
La decisión gubernamental, que se ubicó por encima de la inflación y de los niveles de productividad, está llevando a los operadores logísticos a replantear sus modelos de negocio, tarifas y esquemas operativos. En este contexto, la eficiencia y la adopción tecnológica emergen como elementos clave para sostener la competitividad y responder a las nuevas exigencias del mercado.
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Desde el 1 de enero de 2026, el salario mínimo pasó de $1.423.500 a $1.750.905, acompañado de un auxilio de transporte de $249.095, lo que representa un incremento del 23 %. Este ajuste tiene un efecto significativo en sectores intensivos en trabajo humano como la logística y el transporte de carga. De acuerdo con la Asociación de Puertos del Atlántico (Asoportuaria), la mayoría de los trabajadores del sector se encuentra en este rango salarial. A ello se suma que el costo logístico en Colombia alcanzó el 15,6 % de las ventas en 2024, según la más reciente Encuesta Nacional de Logística.
Impacto en costos, tarifas y sostenibilidad operativa
El alza salarial no solo se refleja en mayores gastos de nómina. Asoportuaria advierte que, al superar los indicadores de inflación y productividad, este incremento termina trasladándose a las tarifas de los servicios logísticos y de transporte, con posibles efectos en la cadena de precios y en el consumidor final.
Para las empresas, el desafío radica en absorber estos costos adicionales sin comprometer la continuidad operativa ni perder competitividad en un mercado altamente sensible al precio. Esta situación afecta tanto a los grandes operadores como a las micro y pequeñas empresas, que representan el 92 % del tejido empresarial del país y cuentan con menor capacidad financiera para enfrentar incrementos abruptos en los costos laborales.
El equilibrio entre productividad, precios y capacidad operativa se vuelve cada vez más complejo. Incrementar tarifas puede afectar la demanda, mientras que reducir contrataciones impacta directamente la operación. Ante este panorama, el sector se ve obligado a buscar alternativas estructurales que permitan optimizar procesos y reducir ineficiencias internas.
Digitalización, una respuesta estratégica del sector
En medio de estas presiones, la digitalización se consolida como una de las principales respuestas operativas. La Encuesta Nacional de Logística señala que el 44,9 % de las empresas en Colombia ya utiliza servicios en la nube y que el 25,1 % ha incorporado inteligencia artificial en sus procesos, logrando mejoras en la eficiencia operativa de entre el 9,5 % y el 10,2 %.
La implementación de plataformas tecnológicas facilita la centralización de la información, la automatización de tareas y una mayor visibilidad de la operación, aspectos clave en un entorno donde los costos laborales restringen la posibilidad de ampliar equipos o extender jornadas.
Productividad e innovación para empresas de todos los tamaños
Las consecuencias del aumento del salario mínimo también se reflejan en variables como la inflación, el empleo y la rentabilidad empresarial. En el caso de las micro y pequeñas empresas, el impacto es más pronunciado, lo que convierte a la tecnología en un habilitador para transformar operaciones sin depender del tamaño del negocio.
Grupo OET se consolida como un aliado estratégico para el sector logístico y de transporte en Colombia, al ofrecer un ecosistema integral de soluciones tecnológicas que impulsa la eficiencia, la productividad y la toma de decisiones en entornos de alta presión operativa. A través de herramientas orientadas a la prevención y gestión del riesgo, la torre de control en carretera y sistemas avanzados de gestión de transporte (TMS), el grupo acompaña a empresas de todos los tamaños en su proceso de transformación digital, permitiéndoles optimizar costos, mejorar la visibilidad de la operación y adaptarse con agilidad a los nuevos retos del mercado.
El uso de inteligencia artificial para la planificación de rutas, por ejemplo, permite reducir kilómetros recorridos, consumo de combustible y horas extras, incidiendo directamente en la estructura de costos. A su vez, el monitoreo en tiempo real fortalece la capacidad de respuesta ante contingencias y facilita el diseño de estrategias comerciales basadas en innovación, productividad y sostenibilidad.














