El sistema de transporte en Colombia atraviesa un momento determinante ante un doble frente de presiones que amenaza con encarecer los costos para los usuarios. Esta actividad, considerada el “pulso de la economía real”, es clave para la movilidad de bienes, personas e insumos, y su estabilidad resulta fundamental para el funcionamiento de los sectores productivos y la competitividad del país.
La relevancia del transporte se refleja en su papel como articulador entre la producción y los mercados, además de su contribución a la conexión de regiones con centros de consumo y a la inserción del país en el comercio internacional. Sin embargo, el sector enfrenta impactos tanto internos como externos que ponen en riesgo su sostenibilidad y podrían trasladarse al bolsillo de los colombianos.
Lea también: Ventas de tiquetes aéreos hacia Colombia crecen 16,7% en 2026
Un análisis del Grupo Cibest señala que, aunque en 2025 el transporte mostró señales de recuperación, persisten desafíos estructurales. En el transporte de carga terrestre se evidenció dinamismo, pero con una estructura de costos altamente dependiente de combustibles y peajes. Por su parte, el transporte de pasajeros por carretera aún no logra una recuperación plena, influenciado por cambios en los hábitos de movilidad, como el teletrabajo, el aumento del uso de motocicletas y la transformación del transporte público.
En el ámbito aéreo, la demanda ha repuntado con fuerza, aunque enfrenta limitaciones por la capacidad de la infraestructura aeroportuaria y el impacto de los altos costos de los combustibles. En contraste, el transporte marítimo mantiene estabilidad, con un alto volumen portuario en medio de un entorno internacional incierto, aunque persisten retos en eficiencia y costos logísticos frente a estándares globales.
De cara a 2026, el panorama presenta riesgos desde dos frentes. A nivel externo, la volatilidad energética y el aumento en los costos de componentes clave de la logística global, como combustibles y recargos marítimos, podrían generar nuevas presiones. En el frente interno, factores como cambios regulatorios, fallas operativas y problemas en los sistemas logísticos elevan los costos y afectan la confiabilidad del servicio.
Uno de los puntos críticos identificados es el desempeño logístico, que obtuvo una calificación de 2,9 sobre 5, evidenciando debilidades en eficiencia. Dado que el transporte representa cerca del 45 % de los costos logísticos, cualquier alteración en energía, regulación u operación impacta de forma directa los precios y la calidad del servicio.
El informe concluye que el desafío no se limita a aumentar la capacidad de movilización, sino a optimizar la eficiencia del sistema, reduciendo tiempos improductivos, fortaleciendo la coordinación y garantizando una operación estable en los principales corredores del país.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

















