Varios contratos estratégicos adjudicados para impulsar la modernización ferroviaria en Colombia continúan sin actas de inicio varios meses después de su asignación, una situación que mantiene en pausa proyectos determinantes para la movilidad de carga, la conectividad regional y la competitividad logística del país.
De acuerdo con información divulgada por medios nacionales, algunos procesos adjudicados el 31 de diciembre de 2025 seguían sin arrancar en marzo de 2026, lo que deja en evidencia demoras en la formalización de contratos considerados esenciales para avanzar en la recuperación del sistema férreo. El panorama ha despertado preocupación por la distancia entre los anuncios oficiales y la ejecución efectiva de las iniciativas.
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La falta de inicio en estos contratos representa un freno para la cadena completa de desarrollo ferroviario, especialmente en los estudios de factibilidad, que son la base para definir trazados, costos, impactos ambientales y esquemas de integración con la red logística nacional. Sin esos insumos, los cronogramas de obras y las decisiones de inversión quedan suspendidos.
Entre los contratos que permanecen sin ejecución se encuentran consultorías e interventorías vinculadas a corredores estratégicos para el transporte de carga. Esta parálisis no solo posterga etapas técnicas fundamentales, sino que también expone limitaciones administrativas y operativas en la capacidad institucional para convertir la adjudicación en resultados concretos.
Pese a este contexto, algunos proyectos sí registran movimientos. El corredor férreo Villavicencio–Puerto Gaitán logró poner en marcha sus estudios de factibilidad tras la firma de actas en marzo, con tiempos de ejecución definidos para sus respectivos lotes. También avanza el Corredor Férreo Central, una iniciativa de 448 kilómetros diseñada para conectar la Región Metropolitana de Bogotá con los puertos del Caribe, cuyo periodo de estudios fue establecido en 18 meses.
Aunque estos avances muestran que el sector no está totalmente detenido, el rezago en otros corredores sigue afectando la proyección del sistema ferroviario. Entre los tramos que aún esperan desarrollo figuran Buenaventura–Palmira, Yumbo–La Felisa y Villavicencio–Puerto López–Puerto Gaitán, además de otros ejes con potencial para fortalecer la articulación logística del país.
La demora en estos procesos tiene efectos directos sobre la competitividad nacional. El modo férreo es una alternativa clave para reducir costos de transporte, movilizar mayores volúmenes de carga y aliviar la presión sobre la infraestructura vial, especialmente en corredores que conectan zonas productivas con puertos y centros industriales.
A esto se suma el impacto sobre la confianza inversionista. Sin estudios concluidos, cronogramas claros ni señales firmes de ejecución, se complica la estructuración de proyectos de largo plazo y la posibilidad de atraer capital para esquemas de participación privada. La incertidumbre técnica y operativa termina aplazando decisiones que podrían dinamizar economías regionales y mejorar la integración territorial.
El desafío para Colombia sigue siendo cerrar la brecha entre la planeación y la ejecución. La reactivación ferroviaria dependerá de que los contratos adjudicados logren superar la fase de formalización y se traduzcan en avances verificables dentro de los tiempos previstos. De ello dependerá que el país pueda consolidar una red férrea moderna, eficiente y alineada con sus necesidades logísticas y productivas.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

















