Temas del día Vías

Sin luz, sin vías y sin salud

Los efectos a mediano plazo de las políticas del presidente Gustavo Petro van a ser absolutamente claros. Primero, en tres o cuatro años reviviremos las épocas del apagón del Gobierno Gaviria. Segundo, si el Congreso aprueba la reforma, en dos años tendremos un sistema de salud como el que teníamos hace 50 años, uno en el que los ricos pagan seguro privado y el resto tiene que someterse a una salud que maneja de manera corrupta e ineficiente el Estado. Y, tercero, las dobles calzadas, que tanto nos costaron construir, poco a poco se volverán trochas, pues como son para los ricos –los pobres no usan bus y no salen de las ciudades para trabajar o para ir de vacaciones– hay que castigarlos.

¿La razón de este trágico panorama? Dos decisiones que tomó el presidente con sus respectivos ministros y una reforma que acaba de presentar al Congreso. Las dos primeras ya no tienen reversa, pues destruyeron la institucionalidad, acabaron con el precedente de Colombia como un país serio en reglas de juego para la inversión privada. Y la tercera aún está en juego y ya veremos cómo actúa el Legislativo.

Empecemos por el tema de la energía. El presidente, al asumir unas funciones de la Creg, mandó un mensaje claro a los inversionistas en el sector: aquí las reglas las hago yo. Es decir, no hay reglas de juego claras y no hay estabilidad. La reacción ya se hizo sentir. Todas las empresas extranjeras frenaron sus inversiones para desarrollar y mantener el sistema, y sus financiadores ya mandaron el mensaje claro con Colombia: con nosotros no cuenten.

Innumerables actores del sistema dicen lo mismo de la ministra, le importa cinco el largo plazo. Y en energía quien no piensa en el largo plazo acaba con un sistema quebrado. Este Gobierno, Petro y la señora Vélez botan a la caneca uno de los sistemas modelo en la región y, aunque aún no sabemos cómo van a ser los cambios, que ojalá la Corte Constitucional los tumbe, el daño está hecho. Lograron de un plumazo acabar con la confianza en el sistema, en los operadores y, por ende, la consecuencia va a ser poca fiabilidad en el suministro de energía.

Cuando comience el apagón, tendremos dos responsables únicos: Gustavo Petro e Irene Vélez. No digan que no se los anuncié.

El segundo gran daño es el de las vías de doble calzada en todo el país. Y de paso las otras vías en concesión. Petro y su ministro de Transporte tomaron la decisión de no subir los peajes. Algo que muchos celebran. Pero de nuevo destruyen la imagen de país serio con reglas de juego claras y no con un presidente que decide como le da la gana y un ministro lacayo que no dice nada.

Las consecuencias van a ser varias. La primera es que nadie va a volver a invertir en carreteras en concesión en Colombia. Es decir, con lo que hay nos quedamos. El Ministerio de Hacienda tiene que sacar billones de pesos para pagarles a los concesionarios lo que pierden por esa decisión. Es decir, menos plata para educación o para la salud o para el medioambiente. Y esa cuenta va a crecer hasta que se haga impagable. Ya el retraso en la tarifa es de un 10 por ciento, ¿Petro va a aumentar la tarifa un 18 por ciento el próximo año? No lo creo.

Van a pasar dos cosas, como sucedió con Transmilenio en Bogotá cuando fue alcalde. Dio tantas prebendas que estuvo a punto de quebrar el sistema. Todavía hoy no se recupera y eso le cuesta al Distrito cientos de miles de millones de pesos, que deberían ir a la salud o la educación en Bogotá. Esta decisión de los peajes va a quebrar el sistema de concesiones viales en Colombia. Los concesionarios van a demandar y el país va a perder.

Pero lo otro es que las vías se van a quedar sin mantenimiento, el tercer carril de Bogotá a Girardot nunca se va a hacer y regresaremos a esos eternos viajes entre ciudades cuando no había dobles calzadas. El parque automotor ha crecido mucho y esas vías sin mantenimiento, pues, ya saben cómo van a quedar.

Así que, cuando vayan por la carretera y empiecen a madrear, ya saben a quién dirigir sus insultos: a Petro y a Guillermo Reyes.

Finalmente, está la reforma a la salud. Que toca esperar qué sucede para poder analizar el daño. Eso sí, inversionistas de gran calado, como United Health, que traen tecnología e hicieron grandes inversiones, van a salir volados para recuperar su plata y nunca volver.

El daño está hecho. Petro destruyó la imagen de Colombia como un país confiable, que se había construido durante décadas. El riesgo país se fue a la m…da y la discusión en los bancos, en las bancas de inversión y en los inversionistas es la misma, quietos con Colombia. No me extrañaría que se enrede la financiación de la deuda y se vuelva muy costosa. Eso pasa cuando un presidente decide ser emperador.

Comenzamos a pagar los costos del populismo, que, además, a quien más afecta es a los pobres. Por eso hay que maximizar ya este mensaje. Mala salud, Petro. Apagón, Petro. Pésimas carreteras, Petro. Inflación, Petro. Que no pueda escurrir el bulto como siempre lo hace.

Fuente: MSN

Imagen: Pixabay

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