Colombia avanza en la transformación de su transporte marítimo hacia un modelo más sostenible, en medio de esfuerzos institucionales y sectoriales para reducir emisiones y adaptarse a las exigencias globales. En Bogotá, representantes del sector público, privado, la academia y organismos internacionales analizaron los desafíos y oportunidades que implica la transición energética en esta industria estratégica.
El encuentro, liderado por Manuia y el Rocky Mountain Institute (RMI), con el apoyo de GIZ, CL Consultoría y Negocios, la Fundación de las Naciones Unidas, Oceans5, Race to Resilience y Race to Zero, coincidió con las discusiones en la Organización Marítima Internacional (OMI) sobre el establecimiento de un marco global de emisiones netas cero.
Lea también: Transporte de carga en Colombia desacelera alza, pero persisten presiones en costos estructurales
El contexto nacional refleja la relevancia del sector: entre enero y septiembre de 2025, los puertos colombianos movilizaron 126,7 millones de toneladas, de las cuales el 85 % correspondió a la región Caribe, mientras que el Pacífico registró 16,4 millones de toneladas, según el Ministerio de Transporte. A nivel global, la OMI estima que el transporte marítimo representa el 2,9 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, con proyecciones de aumento de hasta 35 % hacia 2050 si no se adoptan medidas.
Durante la jornada, los participantes identificaron condiciones clave para avanzar en la descarbonización, como la necesidad de mayor certidumbre en concesiones portuarias, el fortalecimiento del suministro energético y la implementación de incentivos regulatorios que faciliten el uso de combustibles alternativos y el desarrollo de infraestructura.
Desde el sector empresarial, se destacó la importancia de una estrategia integral. Mariela Valero, Country General Manager de Hapag-Lloyd Colombia Ltda., subrayó que la reducción de emisiones requiere decisiones coordinadas que incluyan eficiencia operativa, optimización de rutas, disponibilidad de nuevos combustibles y reglas claras para la inversión. Asimismo, insistió en que la articulación entre actores será determinante para lograr avances sostenibles sin afectar la competitividad.
En el plano institucional, el país avanza en la construcción de su Plan de Acción Nacional en el marco del programa GreenVoyage2050 de la OMI, con el objetivo de alinear sus políticas con compromisos internacionales y consolidar una hoja de ruta para el sector marítimo. Pablo Andrés Pérez Zingg, asesor de Asuntos Internacionales Marítimos de DIMAR, destacó que este proceso fortalece la coordinación entre actores y permite definir acciones concretas para la transición energética.
El desarrollo de proyectos piloto, el uso inicial de biocombustibles y la participación en programas internacionales hacen parte de los avances actuales. No obstante, el reto radica en escalar estas iniciativas para garantizar la sostenibilidad y competitividad del transporte marítimo colombiano en el largo plazo.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
















