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Bogotá define nuevas reglas para patinetas y vehículos eléctricos

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La nueva regulación nacional establece qué patinetas, bicicletas y otros vehículos eléctricos podrán circular por las ciclorrutas de Bogotá y cuáles tendrán que hacerlo por la calzada, con requisitos como matrícula, SOAT y licencia de conducción.

La Secretaría Distrital de Movilidad informó que analiza la Resolución 20263040030675, expedida el 4 de agosto por el Ministerio de Transporte para reglamentar la Ley 2486 de 2025. El Distrito considera que la norma permite avanzar en la organización de la micromovilidad, aunque advierte desafíos para identificar los vehículos y garantizar una convivencia segura en la infraestructura destinada a bicicletas.

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¿Qué vehículos pueden circular por las ciclorrutas?

La regulación crea la categoría de Vehículos Eléctricos Livianos de Movilidad Personal Urbana (VELMPU). Para pertenecer a ella, los vehículos deben cumplir de manera simultánea tres condiciones: tener una potencia máxima de 1.000 vatios, una velocidad de fabricación que no supere los 40 km/h y contar con una sola plaza o sillín.

Los vehículos que cumplan estos requisitos podrán utilizar la cicloinfraestructura, aunque dentro de ella tendrán una velocidad máxima de 25 km/h. En las demás vías permitidas podrán alcanzar hasta 40 km/h.

En esta clasificación pueden encontrarse bicicletas tradicionales, patinetas o scooters de propulsión humana, bicicletas eléctricas de hasta 1.000 vatios, monociclos eléctricos y otros vehículos de movilidad personal que se ajusten a las condiciones establecidas.

¿Cuándo un vehículo debe circular por la calzada?

El cumplimiento de los tres requisitos es determinante. Si un vehículo eléctrico supera cualquiera de los límites establecidos para ser considerado VELMPU, será clasificado como ciclomotor.

En ese escenario, no podrá ingresar a las ciclorrutas y tendrá que circular por la calzada bajo las disposiciones aplicables a los vehículos automotores. Además, deberá contar con matrícula, SOAT y licencia de conducción.

La regulación también excluye de la cicloinfraestructura determinadas categorías de ciclomotores de dos y tres ruedas.

Distrito advierte dificultades para identificar los vehículos

Uno de los principales retos que identifica la Secretaría de Movilidad está relacionado con los controles en vía. Los agentes deberán determinar si las características reales de cada vehículo corresponden a la clasificación bajo la cual circula.

“La principal preocupación es la dificultad para identificar y verificar estos vehículos en vía”, señaló la secretaria de Movilidad, María Fernanda Ortiz.

Aunque la regulación contempla una lámina de identificación, el Distrito advierte que actualmente no existe un registro nacional ni una plataforma oficial de consulta que permita verificar si los datos reportados corresponden efectivamente con las características del vehículo.

Aspectos como la potencia, el peso, la velocidad máxima de fabricación y el sistema de propulsión serán claves para definir si un vehículo puede utilizar una ciclorruta o debe desplazarse por la calzada.

Preocupa la convivencia con los ciclistas

La incorporación de más vehículos eléctricos a las ciclorrutas también genera inquietud en la administración distrital. Si bien el límite dentro de estos espacios será de 25 km/h, algunos de los vehículos autorizados pueden estar diseñados para alcanzar hasta 40 km/h y contar con motores de hasta 1.000 vatios.

La Secretaría considera que esta diferencia puede aumentar los riesgos y generar conflictos entre usuarios de vehículos eléctricos y ciclistas convencionales, especialmente en una infraestructura concebida principalmente para bicicletas.

“Esto nos puede generar conflictos en la vía entre diferentes actores y riesgos para los usuarios”, explicó Ortiz.

Ante este escenario, Movilidad anunció una evaluación de corredores y puntos críticos de la ciudad para establecer si se requieren medidas adicionales dentro de sus competencias. El análisis contempla aspectos como operación, señalización, pedagogía y control.

Baterías de litio, otro desafío pendiente

La administración distrital también llamó la atención sobre la necesidad de establecer protocolos de seguridad para las baterías de litio. La preocupación adquiere especial relevancia en los procedimientos de inmovilización de estos vehículos y los riesgos asociados a su almacenamiento y manipulación.

Bogotá acompañará la implementación de la nueva regulación y continuará evaluando sus efectos en las calles. Para el Distrito, el crecimiento de la micromovilidad debe estar acompañado de mecanismos eficaces de identificación y control que permitan reducir los riesgos para todos los usuarios de las vías y de la cicloinfraestructura.

Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

Fuente: elespectador.com