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Familia sobreviviente del naufragio en Tayrona denuncia fallas en transporte marítimo

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Una familia bogotana que sobrevivió al naufragio ocurrido el pasado 11 de agosto en el Parque Nacional Natural Tayrona denunció presuntas fallas en las condiciones de seguridad del transporte marítimo utilizado para regresar desde Cabo San Juan. Erika López, quien viajaba con su hija de dos años y medio, asegura que la embarcación habría continuado recibiendo pasajeros pese a que ya no había chalecos salvavidas suficientes. “Estamos vivos por un milagro de Dios”, afirmó al relatar la emergencia.

Una semana después del accidente, Erika regresó a Bogotá junto con sus siete familiares. Aunque físicamente lograron sobrevivir, la experiencia dejó secuelas emocionales. La menor se despierta durante las noches llorando y pidiendo que la saquen del mar, mientras su madre todavía recuerda los momentos en los que quedó atrapada debajo de la lancha con la niña entre sus brazos.

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El accidente dejó como única víctima mortal confirmada a Noelia Maximino Beltrán, una turista española de 31 años residente en la Comunidad Valenciana. La identidad de la mujer fue confirmada por medios españoles con base en información de autoridades colombianas y del Ministerio de Exteriores de España. El caso permanece bajo investigación para determinar las condiciones de seguridad de la embarcación y las posibles responsabilidades.

Uno de los recuerdos que más impacta a Erika es que Noelia, mientras también luchaba por mantenerse con vida, alcanzó a ayudarla a proteger a su hija.

La familia denuncia falta de chalecos

La familia había viajado al Tayrona durante sus vacaciones en Santa Marta. Después de permanecer en Cabo San Juan, los ocho integrantes decidieron regresar por vía marítima. Según Erika, pagaron $95.000 por persona y recibieron la información de que el recorrido tendría una duración aproximada de entre 20 y 30 minutos.

La mujer asegura que, antes de zarpar, continuaron ingresando pasajeros a la embarcación pese a que los chalecos salvavidas disponibles ya se habían agotado. Entre quienes habrían quedado sin este elemento estaba Noelia.

“Nos dijeron que no había más salvavidas, que era un recorrido muy corto y que no iba a pasar nada”, recordó Erika.

Estas afirmaciones hacen parte de los cuestionamientos que surgieron después del accidente. Un allegado de Noelia también señaló presuntas irregularidades relacionadas con el número de pasajeros y la disponibilidad de elementos de seguridad.

Las autoridades deberán establecer, dentro de la investigación, cuál era la capacidad autorizada de la embarcación, cuántas personas viajaban, qué equipos de seguridad estaban disponibles y cuáles eran las condiciones del mar al momento del naufragio.

Una secuencia de olas terminó volcando la embarcación

Erika recuerda que la lancha era una de las últimas que salía del sector. Después de observar el desplazamiento de otras embarcaciones, los pasajeros iniciaron el recorrido con tranquilidad.

Sin embargo, pocos minutos después, una primera ola provocó un fuerte movimiento de la lancha y posteriormente otra de mayor tamaño terminó provocando el volcamiento.

La turista quedó atrapada debajo de la embarcación con su hija. La niña, que se encontraba dormida antes de la emergencia, despertó gritando mientras Erika intentaba encontrar una salida.

“Yo pensé que no íbamos a sobrevivir”, relató.

La mujer tenía a la menor entre sus brazos y uno de sus pies había quedado enredado. En medio de la desesperación, decidió concentrar todos sus esfuerzos en mantener a salvo a su hija.

Finalmente, logró impulsarse y utilizar la estructura de la embarcación para salir a la superficie. Lo hizo todavía abrazada a la pequeña, pero encontró un escenario igualmente peligroso: las olas continuaban golpeando a los pasajeros y dificultaban que permanecieran juntos.

Noelia ayudó a proteger a la niña

En medio de la emergencia, Erika logró encontrarse con Noelia. La turista española se acercó y comenzó a sostenerla por la parte posterior del chaleco mientras le repetía que mantuviera a la niña protegida.

“??Sostén mucho a tu bebé, sostén mucho a tu bebé”, recuerda Erika que le decía.

Por algunos instantes, ambas mujeres permanecieron juntas en el agua. Una nueva ola, sin embargo, las separó. Erika perdió momentáneamente el control de la pequeña y comenzó a pedir ayuda. Su madre y su suegra consiguieron sostener a la niña, mientras un socorrista logró trasladarla hasta una zona de rocas.

Noelia fue arrastrada hacia mar abierto. De acuerdo con el relato de Erika, la española no llevaba chaleco porque estos se habrían agotado antes de que ella abordara.

La muerte de Noelia es uno de los episodios que más afecta a la familia. Erika recuerda que, incluso mientras intentaba salvarse, la turista tuvo la posibilidad de ayudarla a mantener a su hija fuera de peligro.

Turistas se organizaron para rescatar a los sobrevivientes

La corriente llevó a varios pasajeros hacia una zona rocosa. Allí, otros turistas que se encontraban en el lugar comenzaron a organizarse para ayudar a quienes permanecían en el agua.

Según Erika, varias personas formaron cadenas humanas para sacar a los sobrevivientes y evitar que las olas los arrastraran nuevamente hacia el mar. Algunos sufrieron heridas y golpes mientras se sostenían de las rocas durante las labores de rescate.

“Fueron unos ángeles”, aseguró la mujer.

Para Erika, la ayuda de los demás pasajeros, la intervención del socorrista y la reacción de los turistas que se encontraban en tierra fueron determinantes para que su familia pudiera sobrevivir.

La niña regresó físicamente estable a Bogotá, pero su madre afirma que la experiencia todavía tiene consecuencias emocionales. Durante la madrugada, la menor se despierta llorando y pide que la saquen del agua.

La propia Erika reconoce que aún se conmueve al recordar el momento en que permaneció atrapada bajo la embarcación, intentando mantener con vida a su hija.

Familia pide investigar responsabilidades

La denuncia de Erika también se dirige a las condiciones en las que opera el transporte marítimo dentro del área protegida. La mujer cuestiona que Parques Nacionales pueda desligarse de las condiciones del servicio argumentando que las embarcaciones pertenecen a operadores externos, pues, según su relato, los trayectos son comercializados desde puntos ubicados dentro del Tayrona.

“Ellos operan dentro de sus playas”, reclamó.

La sobreviviente afirma que presentó una PQR ante Parques Nacionales y que, al momento de entregar su testimonio, todavía esperaba una respuesta. También acudió a la Policía y manifestó su intención de dejar constancia ante la Fiscalía sobre las circunstancias que, según ella, expusieron a su familia al riesgo.

Las denuncias sobre posible sobrecupo, falta de chalecos, operación irregular y responsabilidades institucionales deberán ser verificadas por las autoridades competentes. La investigación abierta tras el accidente busca establecer, entre otros aspectos, la capacidad de la embarcación y las condiciones de seguridad bajo las cuales se realizó el recorrido.

Antecedentes de controles a embarcaciones

Las preocupaciones por el transporte marítimo alrededor del Tayrona ya habían sido advertidas antes del naufragio. En marzo de este año, EL TIEMPO reportó alertas de las autoridades sobre la operación de embarcaciones conocidas como “lanchas piratas”, utilizadas para transportar turistas de manera irregular hacia el parque, así como el anuncio de mayores controles.

El accidente del 11 de agosto volvió a poner bajo la lupa la supervisión del transporte de pasajeros en esta zona turística, especialmente en aspectos como el control de la capacidad de las embarcaciones, la disponibilidad de equipos de seguridad y la coordinación entre las entidades encargadas de la operación y vigilancia.

Erika también compara lo ocurrido en el Tayrona con otro servicio marítimo que utilizó durante sus vacaciones en El Rodadero, donde, según su percepción, encontró mejores condiciones de seguridad. Su cuestionamiento es que, pese al valor que pagaron por el trayecto desde el parque, las condiciones del servicio le parecieron deficientes.

Después de sobrevivir al naufragio, su principal petición es que las autoridades esclarezcan lo ocurrido y que otros viajeros no tengan que enfrentar una situación similar. También recomienda a los turistas verificar que cada pasajero cuente con un chaleco salvavidas y evitar abordar embarcaciones que excedan su capacidad, especialmente cuando viajan niños.

Erika logró salir del agua con su hija y regresar a Bogotá junto con sus otros seis familiares. Noelia Maximino Beltrán, quien en medio de la emergencia alcanzó a ayudarla a proteger a la niña, no tuvo la misma suerte.

Por eso, al recordar aquella jornada, Erika vuelve a la misma conclusión: su familia sobrevivió cuando las posibilidades parecían estar en contra. Para ella, fue un milagro.

Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

Fuente: eltiempo.com