Colombia dio un nuevo paso hacia la reducción del uso de diésel en el transporte de carga con el lanzamiento de Ruta-E: Energía Limpia en Movimiento, iniciativa que busca desarrollar el primer corredor de carga eléctrica del país y conectar los principales centros productivos con los puertos del Caribe.
El proyecto, liderado por el Ministerio de Transporte en alianza con la organización internacional Calstart, contempla un corredor logístico de aproximadamente 1.200 kilómetros entre Bogotá y Cartagena. La estrategia pretende acelerar la incorporación de vehículos pesados eléctricos, fortalecer la infraestructura de carga y avanzar en la descarbonización del transporte de mercancías.
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“Hoy damos un paso histórico para la transformación del transporte de carga en Colombia. Ruta-E no solo es el primer corredor de carga eléctrica del país; es una apuesta de Estado para fortalecer la competitividad logística, reducir emisiones y preparar a Colombia para la nueva generación de transporte sostenible que demanda el mundo”, afirmó la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas.
La ruta atravesará Bogotá D.C. y los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander, Magdalena, Atlántico y Bolívar, articulando zonas de producción, distribución, consumo y actividad portuaria.
En su primera etapa, el proyecto concentrará esfuerzos en dos puntos estratégicos. El primero será el eje Bogotá-Cundinamarca, considerado uno de los principales centros de generación y distribución de mercancías del país. El segundo corresponderá al nodo Caribe, integrado por Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, donde se concentra una importante actividad logística y portuaria.
La selección de esta ruta se produjo después de una evaluación técnica de los siete corredores logísticos estratégicos de Colombia. De acuerdo con la información presentada por el Ministerio de Transporte, este eje moviliza cerca del 22 % de la carga que circula por dichos corredores nacionales.
Infraestructura, el principal desafío
Uno de los objetivos centrales de Ruta-E será facilitar la instalación de infraestructura de carga para camiones eléctricos y vehículos de gran tonelaje. Para ello, el Ministerio de Transporte trabaja con operadores de red, concesionarios viales y otros actores del sector logístico en la identificación y validación de los lugares donde podrían instalarse estaciones de carga a lo largo del recorrido.
El reto es relevante debido a la todavía limitada participación de los vehículos eléctricos en el transporte de carga. Según cifras del RUNT citadas por el Gobierno, en enero de 2026 Colombia contaba con alrededor de 637 camiones eléctricos, equivalentes a cerca del 2 % del parque automotor eléctrico de vehículos de cuatro o más ruedas.
La ministra señaló que el país ya dispone de diferentes alternativas tecnológicas para avanzar en la electrificación. Actualmente existirían cerca de 20 líneas y referencias de vehículos eléctricos destinados al transporte de carga, entre camionetas, camiones medianos y tractocamiones.
“El desafío ahora es construir la infraestructura, consolidar los mecanismos de financiación y generar las condiciones para acelerar su adopción masiva. Precisamente para eso nace Ruta-E”, explicó Rojas.
Metas para los próximos años
La iniciativa hace parte de los compromisos adquiridos por Colombia como integrante del Global Memorandum of Understanding (Global MoU) de Drive to Zero, acuerdo que promueve la adopción de vehículos nuevos de carga con cero emisiones.
Dentro de este marco se plantea alcanzar una participación del 30 % de vehículos de carga nuevos de cero emisiones para 2030 y avanzar hacia ventas de cero emisiones en este segmento para 2040.
Ruta-E contempla como meta inicial poner en circulación 50 vehículos eléctricos de carga en el corredor durante 2026. A más largo plazo, el proyecto busca consolidar una flota cercana a 1.000 vehículos eléctricos entre 2030 y 2035.
La apuesta no implica una eliminación inmediata del ACPM en el transporte pesado, sino el desarrollo progresivo de las condiciones técnicas, financieras y de infraestructura necesarias para reducir la dependencia del combustible y ampliar el uso de tecnologías de cero emisiones en las carreteras colombianas.
El corredor Bogotá-Cartagena se proyecta así como una plataforma para evaluar la operación de camiones eléctricos a gran escala y como punto de partida para la eventual expansión de corredores de carga de cero emisiones hacia otras regiones del país.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: redmas.com.co

















