La primera línea del metro de Bogotá incorporará infraestructura y herramientas tecnológicas para facilitar el desplazamiento autónomo y seguro de las personas con discapacidad, los adultos mayores, las mujeres embarazadas y los usuarios con movilidad reducida. Sin embargo, durante un conversatorio ciudadano, los participantes advirtieron que la accesibilidad también dependerá de la cultura ciudadana y de la preparación del personal encargado de operar el sistema.
El tema fue abordado el jueves 22 de octubre durante el quinto conversatorio de la iniciativa Metro 20, impulsada por Bogotá Cómo Vamos, la organización Despacio y Casa Editorial EL TIEMPO, un espacio dedicado a analizar los desafíos y las oportunidades que acompañarán la entrada en funcionamiento del proyecto de transporte más importante de la capital.
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Durante el encuentro, Duvian López, profesional del equipo de adaptación de servicios de la Secretaría Distrital de Integración Social y persona con discapacidad visual, destacó que un sistema de transporte verdaderamente accesible debe permitir que todos los ciudadanos se movilicen con autonomía, comodidad y seguridad.
El funcionario señaló que la accesibilidad no consiste únicamente en disponer de infraestructura especializada, sino en garantizar que cualquier persona pueda utilizar el servicio de manera independiente, frecuente y eficiente, sin enfrentarse a obstáculos que limiten su movilidad.
La experiencia de TransMilenio también fue parte de la discusión. Algunos asistentes describieron dificultades relacionadas con la señalización y las condiciones de desplazamiento dentro del sistema actual, por lo que plantearon la necesidad de que el metro represente un avance en materia de inclusión y atención a los usuarios.
Infraestructura accesible en estaciones y espacios públicos
Diana Sandoval, asesora del despacho de la Secretaría Distrital de Movilidad, aseguró que la accesibilidad se ha considerado desde la planificación de la primera línea del metro. Según explicó, las estaciones, los trenes y los espacios urbanos asociados al proyecto contarán con diferentes recursos para facilitar la orientación y el desplazamiento de los pasajeros.
Entre los elementos previstos se encuentran señales luminosas, información en braille, mapas hápticos, pantallas informativas y avisos auditivos. Estas herramientas estarán dirigidas a facilitar el uso del sistema por parte de personas con discapacidad visual, auditiva o física.
La intervención urbana también contempla la construcción de aproximadamente 500.000 metros cuadrados de espacio público nuevo. En estos entornos se proyectan cruces peatonales a nivel de la calle, semáforos sonoros con botones de activación y superficies podotáctiles para orientar a quienes utilizan bastón guía.
Asimismo, se prevén tiempos de cruce peatonal más amplios para facilitar el tránsito de los adultos mayores y de las personas que requieren más tiempo para desplazarse.
En las estaciones, los pasajeros tendrán a su disposición escaleras eléctricas, ascensores y torniquetes accesibles que permitirán llegar a las plataformas de embarque con mayores facilidades.
Trenes con información auditiva y botones de emergencia
Los vehículos de la primera línea también incorporarán dispositivos destinados a mejorar la seguridad y la experiencia de viaje de los usuarios.
De acuerdo con Sandoval, los trenes tendrán pantallas que informarán el nombre de cada estación, las conexiones con TransMilenio y el costado por el que se abrirán las puertas. A estos recursos se sumarán avisos sonoros, sillas preferenciales y botones de emergencia que permitirán establecer comunicación con el operador.
La funcionaria indicó que el proyecto contempla estándares internacionales de accesibilidad. No obstante, el funcionamiento efectivo de estos elementos dependerá de su mantenimiento y de la aplicación de los protocolos establecidos para atender las necesidades de los pasajeros.
En ese sentido, la preparación del personal será determinante para garantizar una respuesta adecuada ante emergencias y brindar asistencia a quienes necesiten apoyo durante sus recorridos.
Cultura ciudadana, otro desafío para la inclusión
Los participantes del conversatorio coincidieron en que las adecuaciones físicas y tecnológicas deben complementarse con cambios en el comportamiento de los usuarios del transporte público.
Duvian López hizo un llamado a respetar las filas, circular por la derecha, permitir que los pasajeros desciendan antes de ingresar a los vehículos y evitar empujones. También insistió en la importancia de actuar con empatía frente a las necesidades de las personas con discapacidad, las mujeres embarazadas y los adultos mayores.
Los asistentes extendieron sus propuestas a los futuros trabajadores del metro, quienes deberán contar con capacitación para atender a pasajeros con diferentes necesidades. Entre las recomendaciones planteadas estuvo la preparación para comunicarse mediante lengua de señas con personas con discapacidad auditiva.
Otro de los puntos expuestos fue la necesidad de mantener o fortalecer los subsidios en las tarifas para las poblaciones vulnerables, con el propósito de facilitar su acceso al nuevo sistema de transporte.
Las propuestas ciudadanas serán recopiladas y evaluadas por los equipos técnicos de Bogotá Cómo Vamos y Despacio, que posteriormente presentarán al Distrito un documento con las principales inquietudes y recomendaciones de la comunidad.
De esta manera, el reto de la primera línea del metro no se limitará a conectar distintos sectores de Bogotá con mayor rapidez. También implicará consolidar un sistema en el que la infraestructura, la tecnología, la atención al usuario y la convivencia permitan que el transporte público sea más incluyente.
Nota Editorial: Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: Eltiempo.com















