El aumento sostenido en los costos de transporte se ha convertido en un factor determinante para la economía colombiana, al punto de comprometer la competitividad de las empresas y afectar su capacidad de crecimiento. Un reciente análisis de Bancolombia advierte que movilizar mercancías y pasajeros ya no es solo un componente operativo, sino un elemento clave que condiciona el desempeño productivo del país.
Actualmente, el transporte concentra cerca del 45% de los costos logísticos totales, una cifra que evidencia un incremento significativo frente al 31% registrado en 2020. Este comportamiento refleja una tendencia acelerada que ha llevado a que, en pocos años, este rubro pase a representar casi la mitad de la estructura logística empresarial.
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El impacto de este fenómeno se traduce en mayores presiones sobre los márgenes de las compañías, especialmente porque el traslado de bienes se consolida como el principal desafío, por encima del almacenamiento. En este contexto, variables como el precio del combustible, los peajes y los tiempos de operación inciden directamente en la rentabilidad, debido a su peso dentro de la cadena de valor.
El informe también resalta una brecha importante frente a estándares internacionales. Mientras en economías desarrolladas los costos logísticos oscilan entre el 8% y el 10% de las ventas, en Colombia alcanzan el 15,6%, lo que limita la capacidad de competir en mercados globales.
A esta situación se suma la alta dependencia del transporte terrestre, que expone al país a riesgos asociados a factores internos, como bloqueos viales o deficiencias en infraestructura, y externos, como la volatilidad de los precios energéticos y las tensiones geopolíticas. Esta combinación incrementa los costos y afecta a toda la cadena productiva.
En términos de desempeño, Colombia registra una calificación de 2,9 sobre 5 en el índice logístico internacional, un resultado que apenas supera el promedio regional y se mantiene distante de los referentes globales. Aunque el sector aporta cerca del 4,7% al Producto Interno Bruto (PIB), su verdadera relevancia radica en su papel como articulador entre producción, consumo y comercio exterior.
Las cifras operativas reflejan actividad, pero no necesariamente rentabilidad. Durante 2025, el transporte terrestre movilizó alrededor de 150 millones de toneladas, mientras que el sector aéreo transportó 62 millones de pasajeros. Sin embargo, la rigidez en la estructura de costos —donde más del 80% corresponde a combustibles y peajes— limita la generación de utilidades. En paralelo, los puertos comienzan a evidenciar una desaceleración en el movimiento de carga, influenciada por la menor dinámica del sector minero-energético y la incertidumbre global.
Ante este panorama, el fortalecimiento del sistema logístico se perfila como una prioridad estratégica. Mejorar la eficiencia operativa y avanzar en transformaciones estructurales en infraestructura, regulación y digitalización será clave para reducir costos y recuperar competitividad en el ámbito internacional.
Optimizar la logística no solo impacta la rentabilidad empresarial, sino que también abre oportunidades para reinvertir en innovación, ampliar mercados y mejorar los precios al consumidor final. De acuerdo con Bancolombia, cada reducción en los costos logísticos representa una ventaja competitiva que puede traducirse en crecimiento económico y generación de empleo.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

















