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TRANSITO: Fracasó otra reforma al Código de Tránsito

TRANSITO: Fracasó otra reforma al Código de Tránsito

El llamado Estatuto de Seguridad Vial fue retirado del Congreso. Volverá, pero ‘trasquilado’

El martes pasado, el senador Roy Barreras anunció el retiro del ‘Estatuto de Seguridad Vial’. En sus palabras, al Ministerio de Transporte “no le gustó” y acusó a esa cartera de sacar el debate de la Comisión Primera del Senado y trasladarlo a la Sexta, a través de congresistas cercanos al gobierno para “darle cristiana sepultura”.

La polémica entre Barreras y otros congresistas surgió por un tecnicismo legislativo sobre si el proyecto debía abordarse o no en la Comisión Primera. Barreras insistió en que el ‘Estatuto’ era un proyecto para preservar y proteger la vida y por lo tanto debía continuar su debate allí.

“Lo retiré para volver presentarlo y eliminar los elementos que ellos justificaron para enviarlo a otra comisión”, le dijo Barreras a El Tiempo. Esto significa que del proyecto inicial se eliminan las penalizaciones que se impondrían por conducir en estado de embriaguez y con licencias falsas, los airbags para las motos, entre otros.

Tampoco habrá cobro de peajes para motocicletas, punto que fue anunciado, pero que se eliminó desde un principio por la fuerte oposición de los motociclistas.

¿Qué dice el Ministerio? EL TIEMPO consultó con esa cartera, que negó que le hubiera quitado el apoyo al proyecto de Barreras y desvirtuó varias de sus afirmaciones. El Mintransporte aseguró que hizo aportes a la iniciativa y que se realizaron varias mesas técnicas con el congresista, la Agencia Nacional de Seguridad Vial y la Superintendencia de Transporte.

En el sector transporte somos absolutamente conscientes de la construcción colectiva de las disposiciones legales que respondan a las realidades de nuestro país, efectuando aportes a las iniciativas parlamentarias, incluyendo la del Senador Roy Barreras”, afirma el Ministerio.

Sobre la denuncia de Barreras de llevar el proyecto a otra Comisión, el Ministerio sostuvo que “ la Comisión Sexta del Senado remitió un oficio solicitando que se sustanciara el proyecto de ley allí por la naturaleza propia del asunto. En ese sentido, no tuvimos participación en ese asunto toda vez que su naturaleza en cuanto al trámite de proyectos es exclusivo del Congreso de la República y es nuestro deber respetar dichas decisiones”.

Pero más allá de la ‘arquitectura’ con la que se construyó esta fallida reforma al Código Nacional de Tránsito, lo que nuevamente sale a relucir es la dispersión de normas y la falta de liderazgo del Ministerio de Transporte en la formulación de un moderno código que asimile los avances tecnológicos de los vehículos, la seguridad vial enfocada en la protección de la vida y no en el recaudo de recursos vía comparendos y multas como ocurre con el actual que data del año 2002 (Ley 769).

El anuncio de una reforma integral al Código de Tránsito lo han hecho indistintamente todos los funcionarios que han estado a la cabeza del Ministerio de Transporte en los últimos 15 años. El más reciente fue en octubre del año pasado; lo hizo el entonces viceministro Juan Camilo Ostos, y fue una propuesta que surgió más para aplacar los ánimos de los camioneros durante un paro de dos días.

Queremos decirles a los transportadores que del Ministerio no depende quitar o no las sanciones, se está trabajando en una reforma para el próximo año del Código Nacional de Tránsito, el cual aún está en evaluación”, dijo Ostos por esos días.

Y se acaba el 2020 y aún no se sabe nada. Este año, a raíz de la pandemia, también se habló de una reforma integral, en la que se habilitarían las matrículas de vehículos nuevos ‘online’. Ya estamos volviendo a la normalidad y no se conoce una letra de ese proyecto.

Esa falta de liderazgo o inacción se evidencia en la cantidad de reformas, -que han sido más remiendos que otra cosa-, al obsoleto Código Nacional de Tránsito del 2002. La mayoría de ellas propuestas por congresistas.

Así nacieron los confusos límites de velocidad, las cámaras de ‘fotomultas’, y algo tan obsoleto como ‘portar’ documentos que hoy son electrónicos como el Soat y la revisión técnico mecánica; u otros que se pueden consultar ‘online’ como la licencia de tránsito y la de conducción. Si usted no los ‘porta’, además de la multa le inmovilizan el vehículo.

Prueba de esta situación es que hasta el año pasado en el Congreso estaban en trámite 18 proyectos de ley. Entre estos había uno que acumulaba iniciativas similares de seis congresistas, toda una ‘diarrea legislativa’, como llamó el exsenador Roberto Gerleín a ese afán del Congreso de tramitar leyes, que al final ni siquiera llegan a un primer debate o solo contribuyen a crear más confusión.

Entre estos había de todo como en botica. Uno para bajar las tarifas del Soat, otro para implementar controles al consumo de sicoactivos o drogas alucinógenas, uno más sobre movilidad urbana; más normas y exigencias para los motociclistas y uno más para reformar los organismos de tránsito. Ninguno de ellos fue aprobado y ya pasó el tiempo límite para su discusión.

Los líos de las grúas

Esta semana Caracol Televisión dio a conocer un nuevo hecho de corrupción entre agentes de tránsito de la Policía en Bogotá y los operadores de las grúas. Según un exempleado, algunos policías reciben una ‘comisión’ por cada moto que es ‘levantada’ por estacionar en sitios prohibidos.

Hace cuatro años, en diciembre de 2016, CityTv denunció que varios policías de tránsito eran además dueños de grúas. En video también fue grabado el pasado 28 de agosto el momento en que operarios de grúas sacan de afán una moto estacionada en un antejardín en Bogotá. Y también es famoso un video de la captura de un policía que tenía su propio ‘patio’ a donde llevaba las motos. Cobraba 300.000 por entregarlas.

Las denuncias sobre los atropellos y los daños a vehículos por parte de los operadores y los abusos de algunos agentes de tránsito son cada vez más frecuentes, pero salvo que estos funcionarios sean desvinculados de sus cargos, no pasa nada más. Este es un negocio de particulares que parece estar fuera de control.

Casualmente uno de los proyectos que se hundió en el Congreso tenía como fin reformar los principios rectores de tránsito, las funciones de las autoridades y entidades de vigilancia de tránsito, y además, un mayor control a los organismos de tránsito, regular los procedimientos de inmovilización, traslado y entrega de vehículos a patios.

Todo eso quedó en papel y en anuncios ruidosos en titulares de prensa y así parece va a pasar mucho tiempo. Entre tanto, el país de dos y cuatro ruedas seguirá transitando sobre un código de tránsito obsoleto y con tantos huecos y baches como las calles de la capital.

Fuente: El Tiempo

Imagen: Archivo El Tiempo

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